Las 4 maneras de pecar.

No se puede tomar el camino religioso para explicar las 4 maneras que tenemos de pecar, solo asumiremos el enunciado del Credo como oración usada en la iglesia católica para desmenuzar la clasificacion en 4 formas de pecar, en dicha oración, en uno de sus frases señala la confesion ante de Dios del pecado de pensamiento, palabra, obra y omisión.

Partiendo de ahi todos somos culpable de arrancada, dudo que alguien este libre y pueda arrojar la piedra.

El primer pecado habla del pensamiento y es quizás el más común, ya que nuestra mente es un volcan constante de imágenes y situaciones del pasado, presente y de un hipotético futuro. Son miles de pensamientos que al dia recorre por nuestros subconsciente de forma tal que tener pecado ahi es muy común.

La palabra, aquí nace el pecado de la calumnia, el expresarnos mal con groserías, maldiciones, contra otros, ofender, mentir, correr rumores. Con la palabra se puede juzgar y sentenciar. Por eso el popular dicho que dice asi: “Eres amo de lo que callas y esclavo de lo que dices”.

La tercer forma de equivocarnos en la vida es la más trágica de todas porque lleva la acción en su haber. La obra, es una ejecución, es la puñalada, es el disparo, es hacer el mal en la praxis. Es el pecado hecho realidad. Es el acto del mal llevado acabo, es el que transita del pensamiento intangible y culmina con la consumación del error.

El peor pecado en lo personal es la omisión y les digo porque, es la persona o grupo que justifica y ampara al pecador, es la actitud pasiva de voltear o no reconocer la falla. La omisión es complice de la obra, ve lo malo, pero no lo corrige, no lo señala, lo resguarda e hipocritamente continúa sin importa nada, ni nadie. Es el peor pecado, aqui se germina el siguiente error y llega a transformar situaciones malignas en formas cotidianas de comportamiento. Cuidado con omitir, puede esta afectarlo más adelante, atentando contra la misma persona que lo dejo pasar.

En la religión budista encontramos una enseñanza de Buda donde expresa:”No mires poco, ni demasiado”. Forma parte de una parábola que este comenta con sus seguidores, donde les ilustra que, por muy doloroso que sea el acontecimiento vivido, debes mirar para reconocer a los asesinos, pero no mucho que te consuma el odio. Es decir, no cometas el error de omitir a los responsables de un hecho negativo, pero tampoco tomes la obra de hacer justicia a cuenta propia.

A la final somos seres imperfectos que cometemos pecados a diario. Lo importante es reconocer las equivocaciones y desde ahi trabajar por no repetir desperfectos en nuestro accionar individual y social. No hacer el mal al prójimo es un paso para poder tener un poco de libertad en la culpa. Hasta el próximo clic.

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